Principio de funcionamiento
Una resistencia es un componente pasivo de dos terminales que se opone al paso de la corriente eléctrica y convierte en calor la energía asociada. Su valor, la resistencia, se mide en ohmios y depende del material resistivo, de su longitud y de su sección. A diferencia de condensadores y bobinas, una resistencia no almacena energía ni introduce desfase entre tensión y corriente, lo que la convierte en el componente más sencillo y predecible de cualquier circuito.
Ley de Ohm
La relación entre las tres magnitudes es la ley de Ohm: la tensión es igual a la corriente por la resistencia. Con la resistencia constante, la corriente crece en proporción directa a la tensión aplicada, lo que se representa como una recta que pasa por el origen: la firma de un dispositivo lineal u óhmico. Es exactamente el comportamiento que muestra la curva característica del simulador y lo que permite fijar una corriente conocida a partir de una tensión conocida.
Potencia y calor
La potencia disipada en una resistencia es la tensión por la corriente o, equivalentemente, la corriente al cuadrado por la resistencia. Como el término de corriente está al cuadrado, doblar la corriente cuadruplica el calor. Toda resistencia tiene una potencia nominal —un cuarto de vatio es habitual en formato pasante— y superarla provoca deriva, decoloración y finalmente fallo. Ese valor supone aire libre a temperatura ambiente, así que una resistencia dentro de una caja caliente debe desclasificarse.
Tipos y aplicaciones
Las resistencias de película de carbón son baratas y de uso general, las de película metálica ofrecen mejor tolerancia y menos ruido, y las bobinadas soportan alta potencia. Entre las variables están potenciómetros y reóstatos, mientras que termistores y fotorresistencias cambian de valor con la temperatura o la luz. En los circuitos fijan puntos de polarización, limitan corrientes de LED y de base, forman divisores de tensión y redes RC, y adaptan líneas de transmisión.
